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BACHIR YAYA: EJEMPLO DE UNA DETENCIÓN ABSOLUTAMENTE POLÍTICA.
Domingo, 06 de Febrero de 2011 21:33
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Bachir Yaya, es un activista saharaui de Derechos Humanos muy conocido en el Sáhara. Nació en 1980 en la ciudad de El Aaiún, capital del Sahara Occidental. Bachir representa uno de los defensores saharauis de Derechos Humanos más conocido internacionalmente, debido al elevado número de detenciones políticas que ha sufrido y las graves torturas y violaciones de Derechos Humanos que ha soportado y sigue soportando, por parte de Marruecos.

El 31 de enero de 2011, Bachir Yaya, junto con otros cinco compañeros saharauis, también presos políticos, compareció por segunda vez ante el Juez de Instrucción del Tribunal de Apelación de El Aaiún (Sáhara Occidental), por su participación en el campamento Gdeim Izik y en las manifestaciones posteriores en la ciudad de EL Aaiún y el marsa, después de pasar unos 80 días en prisión preventiva en la Cárcel Negra de El Aaiún. Los detenidos son: Mohamed Salem Lemrabet, Khatari Lemmahad, R’guaibi Elkadi, Bachir Yaya y Mohamed Aberkan, este último no declaró. Los cinco presos saharauis se encontraban con la libertad provisional firmada desde el 25 de enero de 2011, pero aún en prisión (Cárcel Negra) y los cargos que se les imputan son de carácter penal.

En estos momentos, los cuatros compañeros saharauis que declararon junto a Bachir, han sido puestos en libertad provisional. Los cuatro compañeros menos él, que sigue encontrándose en la Cárcel Negra de El Aaiún, negado de cualquier Derecho ni libertad. Unido a los más de 180 presos saharauis que se encuentran en la misma cárcel. Este es un ejemplo que deja muy claro como Bachir Yaya se encuentra en prisión por motivos políticos y no legales. Sólo por ser expreso político no le han concedido la libertad, según citan fuentes cercanas.

Pero este hecho solo supone uno más en su vida como activista pacífico de Derechos Humanos, reconocido internacionalmente. La primera detención que sufrió, por parte de las fuerzas de represión marroquíes, fue el 25 de mayo de 2005, en base a su participación en manifestaciones pacíficas reclamando el derecho a la auto-determinación del pueblo Saharaui, en la ciudad de El Aaiún, siendo condenado a seis años de prisión, por el Tribunal de primera instancia. La sentencia fue reducida a cuatro años de prisión por el tribunal de Apelación antes de ser liberado junto a un grupo de defensores de derechos humanos Saharauis y presos políticos el 25 de marzo de 2006. Esta fue la primera ocasión en la que Bachir sufrió las más crueles y sangrientas torturas bajo los techos de la Cárcel Negra de El Aaiún . Durante esta detención, en agosto de 2005, Bachir y otros compañeros saharauis emprendieron una huelga de hambre de más de un mes, exigiendo la mejora de sus condiciones en prisión, ya que estas eran absolutamente inhumanas. Bachir llegó a perder la capacidad de hablar y de moverse, bajó alarmantemente de peso y sufrió graves consecuencias en su salud, que aún le pasan factura.

En aquella ocasión el F. Polisario exigió contundentemente "la liberación inmediata de estos inocentes, que no han cometido otro delito que el de reclamar las libertades fundamentales garantizadas por la Carta de la ONU y la independencia de su territorio colonizado por Marruecos" y denunció "esta enésima enmascarada de juicio de las autoridades coloniales marroquíes demuestra, con la mayor claridad, el carácter conformista y totalitario de las instancias judiciales del Gobierno marroquí, que aplica las sentencias ya pronunciadas desde los servicios del Ministerio del Interior".

 

 

Posteriormente, en los meses que siguieron a su puesta en libertad condicional, Bachir fue arrestado arbitrariamente en varias ocasiones, por parte de las fuerzas marroquíes, sufriendo graves palizas y torturas por dichos cuerpos de “seguridad” marroquíes. Un ejemplo de ello es el arresto arbitrario que sufrió el 7 de junio de 2007 a su regreso de Mauritania o su detención en Junio de 2006. Este es su testimonio: “El 16 de junio de 2006, hacia las 21 horas, fui víctima de detención arbitraria por agentes de los GUS (Grupos Urbanos de Seguridad) en el momento en el que caminaba por el bulevar de Smara, cerca del barrio MAATALLAH, en compañía del ex preso político TARGUI MALAININ."

Un coche grande de color azul se paró cerca de nosotros y dos agentes bajaron para meternos en el coche sin previo aviso. Entonces los policías comenzaron a torturarnos en el coche mientras nos conducían hacia un centro de tortura, donde sufrí diferentes formas de tortura, cruel e inhumana, durante 24 horas. Vertieron sobre mis órganos genitales un producto abrasivo y apagaron colillas de cigarrillos sobre mi cuerpo. También me hostigaron sexualmente y me obligaron a firmar un documento cuyo contenido ignoro. Luego me condujeron hacia las afueras de la ciudad donde y fui abandonado en un estado lamentable. Unos ciudadanos me encontraron y me llevaron en su coche a mi casa. Después de un reconocimiento médico, me han dado la baja durante 30 días”. 

El siguiente ejemplo de asedio y hostigamiento racista y político, sobre Bachir, se produjo el sábado 24 de mayo de 2008 sobre las 11 de la mañana, cuando el expreso político Saharaui, Bachir Yaya, fue detenido violentamente delante de la casa de su familia situada en el distrito de Zemla, y posteriormente fue trasladado a la Wilaya de Seguridad donde fue interrogado durante más de 11 horas.

El expreso político, Bachir YAYA, afirmó que fue víctima de golpes y abusos verbales e insultos dentro del coche de la policía, antes de llevarlo a la Wilaya de Seguridad. Él también remarcó que el oficial de la policía judicial, Sr. Abdelaziz ANNOUCHE, había supervisado su detención sin ningún motivo y lo había sometido a malos tratos e interrogación durante varias horas bajo circunstancias difíciles.

Desde entonces, nuestro compañero Bachir Yaya, no ha dejado de luchar pacíficamente por la defensa de la libre autodeterminación de su Pueblo, el pueblo saharaui, y no dejará de hacerlo, de eso estamos seguros.

Otro ejemplo de su lucha es la participación en el Congreso realizado en Argel, los días 24 y 26 de septiembre de 2010,por "El derecho de los pueblos a la resistencia: el caso del pueblo saharaui". Despues del cual, los activistas saharauis volvían a su ciudad natal  y fueron recibidos por sus compañeros, protegidos por casi una veintena de observadores de derechos humanos que posteriormente presenciaban una muestra de la  digna lucha de estos jóvenes durante una manifestación pacífica en al Aaiún el 30 de Septiembre.

En estos momentos, Bachir Yaya se encuentra en la Cárcel Negra de El Aaiún, desde el mismo día del sangriento desmantelamiento de Gdeim Izik. Bachir fue detenido en la mañana del día 8 de noviembre, cuando intentaba ayudar a escapar de la violencia marroquí, a su madre y a sus hermanas. Bachir está acusado por su participación en el Campamento de la Dignidad, ya que no le pueden acusar de otra cosa, puesto que fue uno de los primero detenidos en el desalojo.

Nuestra compañera de Thawra, Silvia García, presenció con sus propios ojos cómo se desarrolló la violenta detención de Bachir, por parte de los antidisturbios y la policía marroquí. Adjuntamos a continuación su testimonio y lo ponemos a disposición de cualquiera que pueda utilizarlo en pro de esclarecer la inocencia de nuestro compañero Bachir Yaya.

Desde Thawra hacemos un llamamiento internacional para presionar al Gobierno marroquí en la liberación inmediata de todos los presos políticos saharauis, como es el caso de nuestro compañero Bachir Yaya.

Exigimos que se aplique, de forma tranparente, la Justicia sobre ellos, y que dispongan de juicios justos, con abogados elegidos por ellos y Derecho a declarar y expresarse sin coacción o violencia previa. Exigimos que se respeten los Derechos Humanos de los presos saharauis y que se les ponga en libertad inmediata, ya que no existen pruebas que les inculpen de nada, tan solo el hecho de ser saharauis y participar, como uno más, en el masivo Campamento de la Dignidad.



 

LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!!!!!

DERECHOS HUMANOS PARA TODOS LOS PRESOS SAHARAUIS!!!!

LIBERTAD!!!


TESTIMONIO DE SILVIA GARCÍA

En el momento en el que me encontré con Bachir Yaya, el ejército marroquí llevaría cerca de una hora desmantelando el campamento de Gdeim Izik.

Yo estaba corriendo. Momentos antes un saharaui me había indicado que era el momento de correr y todos lo hacíamos. El ejército marroquí avanzaba sin dejar nada a su paso.

Llegué a la altura de la casa de la pastora. Era una construcción alrededor de la cual se había instalado el campamento. Allí estaba Bachir, llevaba la nariz y la boca con restos de cebolla, ya que con ella nos cubríamos del efecto de los gases lacrimógenos.

Entramos dentro. Era una casa con varias estancias. Calculé que habría unas cincuenta mujeres y unos siete u diez niños. No me alejé de la puerta. Había un hombre en el suelo, con la cabeza ensangrentada y su sangre manchó mi melfa. En ese momento, vi a Chejk Banga.

Enseguida Chejk y yo nos fuimos a la puerta en donde se encontraban Bachir y dos chicos más. Los marroquíes la estaban intentando tirar abajo. Nosotros hacíamos piquete para que no entrasen. Intentábamos que los golpes que daban los marroquíes no nos separaran de la puerta. Era imposible.

Los gritos de las mujeres no cesaban.

 

El ejército marroquí comenzó a desatar su violencia rompiendo las diferentes ventanas que tenía la vivienda y acto seguido se subieron al tejado. Encima de nuestras cabezas, en el tejado, había una ventana con hierros, cubierta por unas planchas de plásticos que los militares no tardaron en quitar. La lluvia de rocas comenzó. Las mujeres gritaban. Un militar metió una porra (enorme) entre los hierros y señaló a Bachir. Lo buscaban.

Las mujeres comenzaron a hablar con los militares. A los pocos minutos varias mujeres se acercan a la puerta y hablan con los chicos con los que me encontraba haciendo el piquete.

 

Terminamos quitándonos de la puerta y moviéndonos a la estancia que hacía las veces de cocina. Allí estábamos, varias mujeres con varios niños, un joven en silla de ruedas, Bachir, Banga, tres o cuatro chicos más y yo.

Los militares entraron en la casa.

Comenzaron a sacar a todas las mujeres. En la cocina un militar enorme se puso en el umbral de la puerta e indicaba a las mujeres que salieran. A los chicos los arrinconaban. Me sacan fuera de la cocina pero vuelvo a entrar. A los pocos segundos, un militar me empuja al exterior.

Las mujeres y los niños formábamos una hilera que salía de la casa, la cual estaba rodeada por cientos de militares. Nos pegaban en la cabeza cuando íbamos pasando. Nos alejaron unos cincuenta metros de la casa y nos sentaron en el suelo. A continuación comenzaron a rodearnos.

Gdeim Izik estaba totalmente arrasado. Lo que unas horas antes era un campamento lleno de haimas y de vida, ahora se mostraba como un paisaje desolador en donde no quedaba nada ni nadie en pie. Había coches volcados, totalmente calcinados. Los militares marroquíes se paseaban entre los restos de las haimas recogiendo diferentes objetos como alfombras, maletas o mantas entre otros. Estaban saqueando el campamento después de haberlo destruido.

Fuera de la casa había un grupo de hombres saharauis con las manos atadas que estaban siendo golpeados por grupos de militares que se acercaban les golpeaban y se alejaban. A continuación llegaba otro grupo y hacía lo mismo.

Los chicos, seguían en la casa acompañados de un buen grupo de militares.

Algunos soldados nos trajeron algunas botellas de agua, la gran mayoría, se burlaba de nosotras.

Al tiempo, sacaron a Bachir. Tenía las manos atadas a la espalda e iba con un militar a cada lado. Lo situaron enfrente de nosotras y lo tiraron al suelo. Pusieron un coche en medio, pero se podía ver perfectamente por la parte de arriba del coche como las porras subían y bajaban y por la parte de abajo las patadas que iban y venían sobre Bachir. Eran muchos los militares que le rodeaban. Muchos frente a uno solo.

En este momento, un soldado se coloca justo enfrente de mí, lleva un arma que sujeta con sus dos manos.

Aparecieron varios coches. Metieron a Bachir en la parte de atrás de uno de ellos y se lo llevaron. Iba totalmente desfallecido.

A continuación sacaron de la casa a Banga. También llevaba las manos atadas a la espalda e iba recibiendo porrazos en la espalda a cada paso que daba, de un par de militares. Lo metieron en otro coche y desapareció. Lo mismo ocurrió con los otros chicos, los fueron sacando de la casa, les pegaban delante de nosotras, los metían en los coches y se los llevaron. A Bachir y a Banga se los llevaron solos, cada uno en un coche.

Entre las mujeres, se encontraban la madre y varias hermanas de Bachir, que vieron como se llevaron a su hijo y hermano. Fuimos objeto de insultos cada vez que pasaba un coche militar marroquí con varios soldados dentro. Pasaron más de cien vehículos. Muchos más. Tras varias horas, las mujeres comenzamos nuestro camino hacia El Aaiún.

Supe de Bachir Yaya a los días del asalto y posterior saqueo a  Gdeim Izik, estaba en la Gendarmería. A los días de estar allí, pasó a la Cárcel Negra de El Aaiún.

 

 


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