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Recibimiento 27 de Septiembre de 2010
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Desde los Territorios Ocupados del Sahara Occidental informamos de los últimos hechos acontecidos, ayer día 27 de septiembre.


Un grupo de activistas españoles pertenecientes al grupo Sahara Thawra participamos ayer en el recibimiento y protección de 26 activistas saharauis, de los 74 que vendrán al Aaiún durante esta semana. Estos, regresaban de la Conferencia de DDHH que tuvo lugar en la capital de Argelia, acompañados de 7 observadores internacionales.


Horas antes del recibimiento nos congregamos, junto a otros compañeros saharauis, en la casa del activista, Brahim Ismaeli, donde nos dispusimos a esperar a que llegaran los compañeros procedentes de Argel. Junto con nosotros también estaban dos activistas cántabros y otro activista uruguayo residente en Canarias.

 

 

 

Cuando se acercaban las 6 de la tarde, varios grupos de policía marroquí, vestidos de uniforme y de paisano, comenzaron a cercar los alrededores de la vivienda donde nos encontrábamos, desplegando su dispositivo móvil con furgonetas antidisturbios y gran número de efectivos. Según fueron pasando las horas el número de fuerzas de seguridad marroquíes fue aumentando y en su gran mayoría iban vestidos de paisanos. Desde Thawra, podemos asegurar que estas personas pertenecían a los cuerpos de seguridad marroquíes ya que todos portaban en sus manos unos chalecos naranjas donde se leía “POLICE”, los cuales llegaron a ponerse, momentáneamente, durante los momentos anteriores al recibimiento.

 

 

La espera se alargó ya que a la llegada del grupo procedente de Argel, al aeropuerto del Aaiún, la policía marroquí les presionó con un largo e injustificado control policial y retuvo durante horas el pasaporte de una de las activistas saharauis, Sultana Haya, por el mero hecho de llevar en su muñeca una pulsera con la bandera de su país, el Sahara Occidental, y por negarse a quitársela. Finalmente la policía le cortó la pulsera y le devolvió el pasaporte.


En ese momento, los compañeros que se encontraban en el aeropuerto nos avisaron de que ya salían y nos preparamos a las puertas de la casa de Brahim Ismaeli para recibirles. Al mismo tiempo percibimos claramente cómo la policía desplegada en el mismo lugar también tomaba posiciones, situándose en cuatro puntos estratégicos y cercándonos por completo.

 

A su vez, se acercaron 4 policías marroquíes a la puerta de la casa donde nos encontrábamos, también vestidos de paisano, entre los que se encontraba el conocido torturados apodado “Moustache”, que portaba una porra, de más de un metro, cruzada en la espalda, bajo su camisa. Nos dijeron que nos metiéramos todos en la casa ya que ellos no iban a pegar a nadie. Tras negarnos, finalmente, insistimos que sólo estaríamos en la puerta los observadores internacionales y que los saharauis se mantendrían dentro en todo momento. Aún así, la policía no se quedó conforme, pero nos dijo que Marruecos era un país democrático y que podíamos comprobar esa democracia.


Minutos más tarde, comenzaron a llegar los coches en los que se encontraban los compañeros saharauis procedentes de Argel, junto con los observadores internacionales que les acompañaron en todo momento. Entre ellos se encontraba el actor Willy Toledo, el Consejero del Cabildo de Gran Canaria Carmelo Ramírez y la periodista Laura Gallego.


Conocidos activistas como Brahim Sabbar, Sultana Haya, Brahim Ismaeli, Malak Ameidan o Naama Sfari, llegaron en varios coches. En los dos primeros la situación durante el recibimiento fue relativamente tranquila, mientras iban saliendo de los coches, los activistas que nos encontrábamos en la casa fuimos asegurando su paso al interior y la policía se mantuvo a pocos metros de distancia, pero con los cinco siguientes coches la cosa se complicó.


La policía comenzó a empujarnos para que nos metiéramos en la casa y nerviosos acosaban a todo el que iba saliendo de los coches. En la espera entre vehículo y vehículo nos empujaban y nos gritaban, hostigándonos y haciéndonos infinidad de fotos y videos. Cuando aún faltaba un coche nos acosaban para que entráramos, asegurándonos que ya habían llegado todos los compañeros; a lo que nos negamos en rotundo.

 


 

Con una porra llegaron a estallar la bombilla de la entrada de la casa y los manotazos y las patadas se producían con violencia cada vez que se sentían fotografiados desde el interior de la vivienda.

 

Desde dentro, los compañeros saharauis gritaban reclamando sus derechos como saharauis, la autodeterminación y la salida de Marruecos del territorio del Sahara Occidental.



 

Desde fuera, los observadores que allí nos encontrábamos pudimos vivir en persona y contra nosotros mismos la actitud de represión y terror en la que vive diariamente el pueblo saharaui. Pudimos comprobar el Estado terrorista que impone Marruecos en el Sahara Occidental y reafirmar la importancia de asegurar la presencia de observadores internacionales en el territorio, para velar por la seguridad de la población saharaui.

 

Cierto es que Marruecos no agredió físicamente, con gravedad, a ninguno de los que allí nos encontrábamos, las órdenes eran claras: contener su violencia para demostrar su supuesta “democratización”, pero lo que allí vivimos no era nada parecido a los derechos que implica un sistema democrático: empujones, manotazos, presión, gritos, amenazas a los saharauis que cuando nosotros no estuviéramos se vengarían, risas y comentarios amenazantes cuando escuchaban gritos de independencia, etc.

 


 

Lo que hemos vivido no tiene nombre, no sólo por la ausencia de un acuerdo para la realización de un referéndum de autodeterminación, sino por la represión de derechos fundamentales como son la libertad de expresión, de manifestación o de movimiento y lo que no sabemos ahora, es hasta cuando aguantará Marruecos conteniendo su rabia y su violencia habitual.


Más imagenes del recibimiento: