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Nguía El Hawasi y Hayat Erguibi
Domingo, 20 de Marzo de 2011 00:00
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Desde el 8 de diciembre del 2010, Hayat Erguibi y Nguia El Hawasi están detenidas en la Cárcel Negra de El Aaiún. Ambas tienen 20 años y son activas militantes en la lucha por la autodeterminación del Sáhara Occidental. Desafían al régimen marroquí pacífica mente mediante pintadas, panfletos, participando en manifestaciones y denunciando públicamente la situación que vive su pueblo. Por ello, hace tiempo que sufren la dis criminación en la escuela, así como el acoso por parte de la policía marroquí, que en múltiples ocasiones las ha insultado, secuestrado, torturado, amenazado de muerte y sometido a brutales violaciones sexuales. Ahora, la represión del régimen de ocupación las encierra en la cárcel.

 

Nguía El Hawasi y Hayat Erguibi. Playa de Foum El Oued, mayo 2009


El 8 de diciembre se encontraban en el aeropuerto de El Aaiún junto a otros jóvenes saharauis, con quienes iban a viajar a Argelia para participar en una Conferencia por el Día Mundial de los Derechos Humanos. Allí fueron arrestadas por la policía de frontera con una orden judicial de busca y captura; les prohibieron embarcar y se las llevaron detenidas.

De acuerdo a un informe de CODESA, los jóvenes en el aeropuerto “fueron interrogados por miembros de la gendarmería marroquí antes de ser llevados a comparecer ante la Fiscalía General de la Corona y el juez de instrucción que producto de la investigación preliminar, ordenó su ingreso preventivo en la prisión negra de El Aaiún en el Sahara Occidental a la espera de proceder a la imputación de cargos penales en su contra, una vez se culmine la instrucción del caso por juez”.

La participación de Hayat y Nguia en el Campamento Gdeim Izik y en las manifestaciones tras su desmantelamiento, serían el motivo de esta detención. Pero no hay que olvidar que ambas vienen sufriendo graves agresiones por parte de las autoridades, desde que en 2005 se uniesen a la Intifada pacífica por la independencia. En ella, muchos jóvenes saharauis conocieron por primera vez la suerte que vive su pueblo, y que sus padres y madres venían años ocultándoles, por miedo, pánico, a que se repitiesen los horribles episodios de represión de los años 80 y 90.

Hayat Erguibi y Nguia El Hawasi han sido secuestradas, torturadas a las afueras de El Aaiún en las furgonetas de la policía marroquí y después abandonadas. Se trata de la forma de represión a la población autóctona por la que más han optado las autoridades marroquíes en los últimos años: capturan a saharauis pro-indeterminación al caer la noche, y les someten a brutales torturas hasta el amanecer, o durante varios días. Tras ser liberad@s, a menudo sólo pueden recurrir a la medicina tradicional saharaui, por miedo, o porque no quieren inventarse una excusa ante los médicos. Éstos últimos, a menudo se niegan a atenderles cuando conocen la realidad de los hechos. Ni en hospitales consta la tortura, ni en comisaría la detención.

 


Hayat Erguibi

 

 

 

El 22 de febrero de 2009, Hayat fue secuestrada a las 7 de la tarde por la brigada de Aziz Anouch, conocidos como el grupo de “el del Bigote”. Con los ojos vendados y los pies esposados, se la llevaron en un coche hasta el desierto, insultándola y pegándole durante todo el camino.

En un lugar que Hayat no pudo reconocer, fue interrogada, torturada y sometida a una atroz violación. Los policías le amenazaron con verter ácido sobre su cuerpo, le tomaron fotografías estando completamente desnuda y la coartaron para que no revelara las agresiones ni a los agresores.

 

Más allá de las torturas físicas, Hayat tuvo que soportar la discriminación y el silencio de dos médicos distintos, que se negaron a revisarla como debían. A los pocos días, denunció el caso ante el juez de instrucción de El Aaiún, que aún no ha abierto investigación alguna al respecto. Además, las autoridades marroquíes han intentado todo tipo de maniobras para desacreditarla: presionaron a su padre para que desmintiera públicamente las denuncias, bajo la amenaza de que meterían a su hija y a sus hermanos en la prisión, echarían a su familia de las casas en las que viven y a él de su trabajo. Intentaron también comprar el silencio de Hayat, a cambio de dinero, casa y empleo para ella y su familia. Hayat nunca dudó en seguir adelante con su denuncia.

En El Aaiún, los centros educativos, rodeados siempre de policía, participan también de la represión. En ellos, “los profesores tratan de forma diferente a los estudiantes marroquíes que a los saharauis. A los marroquíes les molesta que los saharauis se unan y luchen por un mismo objetivo. Un profesor metió en los libros de Hayat objetos que la identificaban como saharaui y llamó al guardia de la escuela para acusarla. Estuvo un mes sin asistir a clases por estos problemas en la escuela, como les pasa a muchos estudiantes saharauis. Las autoridades de la escuela acosan psicológicamente a los alumnos. En la semana de la cultura (los estudiantes saharauis) están obligados a llevar pancartas y banderas marroquíes. No les dejan expresar su deseo de llevar los símbolos saharauis. Si lo haces te detienen”, explicó su compañera Nguia en 2008.

También recibió, entre otras ocasiones, una paliza el 18 de julio del 2010 a la vuelta de su visita a los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia) mediante el programa Puente de confianza en virtud de una acuerdo firmado entre el POLISARIO Y Marruecos, en el cual son acompañados por la ONU.

 


Nguia El Hawasi


Al igual que su compañera Hayat, Nguia ha sido detenida muchas veces por la policía marroquí. El mismo grupo de “el del Bigote” la secuestró el 3 de noviembre del 2008 a la salida del colegio, desde donde la llevaron a las afueras de la ciudad para interrogarla por haberse reunido con observadores de derechos humanos. Por negarse a responder, la torturaron y amenazaron con arrojarla al río.

 

 

 

 

 

 

 

 

“No me dejan vivir en paz. Me vigilan y me siguen a todas partes, de forma que tengo que taparme la cara para evitar que me reconozcan (…) me detienen siempre en las manifestaciones, me han causado problemas en mis estudios por las detenciones. (…) me siento acosada, ya no puedo vivir una vida normal como el resto de la gente”, declaró Nguia ante observadores internacionales en 2008.

 

 

Los policías que agredieron a Hayat y Nguia gozan de impunidad absoluta y hasta les dijeron que podían denunciarlos ante quienes quisieran, que ellos no tenían miedo.

 

 

Privadas del derecho a circular libremente

En agosto del 2009, las jóvenes trataron de viajar al Reino Unido, donde estaban invitadas a participar en el programa “Talk Together”, financiado parcialmente por la Unión Europea. En él, jóvenes marroquíes y saharauis recibirían formación en comunicación y resolución de conflictos, y debatirían posibles salidas a la larga disputa. El grupo procedente de El Aaiún fue detenido en el aeropuerto, se le impidió viajar, y se les condujo, usando la fuerza, de vuelta a sus casas.

Tratando de hacer uso del visado al Reino Unido que se les concedió con el programa, Hayat y Nguía trataron de viajar unos meses después, y tuvieron idéntica suerte.

 

Detenidas en la Cárcel Negra

Hace más de cuatro meses que Hayat y Nguia permanecen detenidas en una de las cárceles más trágicamente conocidas. En los primeros días denunciaron agresiones no sólo por parte de los guardianes, sino también de otras presas comunes, hasta que fueron separadas. Asimismo se les negó la comunicación con familiares, además de alimentos y medicamentos. El 17 de diciembre CODESA informó de las condiciones bajo las que tuvieron lugar las primeras visitas de familiares, que se mantenían cuando en enero Radio Aswad visitó el territorio ocupado. “Las condiciones impuestas para la realización de las visitas fueron de dos miembros por cada familia durante un tiempo máximo de 10 minutos, bajo un ambiente de gritos y ruidos, que no permitió la debida intimidad con las familias, sin respetar el estado físico y psicológico que ello produce en las jóvenes detenidas y sus madres” informó CODESA.

Un informe de CODAPSO, explica que la “situación de los detenidos políticos saharauis en la Prisión Negra de El Aaiún / Sáhara Occidental, como en la prisión local de Salé / Marruecos, es una situación catastrófica e inquietante, y que necesita una reacción internacional urgente. La inmensa mayoría de los saharauis detenidos declararon su vulnerabilidad a formas diversas de tortura, la violación y los tratamientos degradantes y la ofensa a la dignidad del hombre, por parte de la policía durante sus detenciones provisionales en los centros de interrogación en El Aaiún de una parte; y por la política racista y sistemática de la administración general del departamento de las prisiones y de la reinserción marroquí por otra parte”

De acuerdo al informe, “este tratamiento inhumano está contra las leyes y los convenios internacionales, y hasta contra el conjunto de reglas mínimas para el tratamiento de los detenidos”. Poco podremos creernos de los avances en derechos humanos de los que hace alarde Marruecos, mientras sigamos conociendo tan de cerca casos como el de estas jóvenes.

 

¡Libertad para Hayat y Nguia YA!




 

Nguia: “Dirijo un llamamiento a la comunidad internacional para que intervengan para protegernos de estas agresiones que sufrimos diariamente, tememos que nos hagan desaparecer en cualquier momento. Yo seguiré luchando por mi causa sea cual sea el precio que tenga que pagar por ello”

 

Hayat: “En cuanto a mí y Nguia, seguiremos unidas y luchando por la autodeterminación del Sahara Occidental”