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DAJLA: un nuevo estallido de ansias de libertad
Sábado, 01 de Octubre de 2011 17:12
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Solo un partido de fútbol entre el equipo de Casablanca y el de Dajla ha servido para volver a encender la mecha entre colonos marroquíes y población nativa saharaui. Desde febrero de este año no se habían vuelto a registrar grandes enfrentamientos entre ambas partes, pero ha sido este partido el que hizo estallar de nuevo la violencia, violencia que, a nuestro juicio, denota el odio entre ambas partes y sus dificultades de convivencia. La población saharaui defiende su territorio, está en contra de que se instalen colonos marroquíes en él, siervos del Rey y defensores de la ocupación, privilegiados en Derechos y casi absentos de Deberes. Por otro lado, los colonos marroquíes defienden a ultranza al Rey, la “unidad territorial”, discriminan y marginan a la población saharaui y reciben el apoyo de la policía marroquí.

Así pues, el día 25 de septiembre, tras el partido anteriormente citado, varios colonos marroquíes, exaltados por la victoria del equipo de Casablanca, salieron a la calle a celebrarlo, de una forma evidentemente violenta hacia los seguidores del equipo contrario (Dajla-saharauis). Fue en esos momentos cuando se registró el primer enfrentamiento entre ambos “bandos”, cuando un grupo de colonos propinó una enorme paliza a un chico saharaui, en el momento en el que otros saharauis vieron lo que estaba pasando, comenzaron a intentar defenderle y esto provocó que más colonos también intervinieran. El resultado de esta pelea fue un muerto saharaui, el joven de 29 años, Maichan Mohamed Lamin Lahbib, y decenas de heridos.

Durante las siguientes horas los enfrentamientos se extendieron por toda la ciudad, hasta que la policía permitió que colonos marroquíes patrullasen las calles imponiendo su orden. Aquella noche el Ejército marroquí tomó la ciudad y desde aquel día, no han cesado de llegar refuerzos de militares y antidisturbios venidos desde Marruecos.

Durante los días siguientes, 26 y 27 de septiembre, los enfrentamientos entre colonos marroquíes y saharauis han continuado. Los heridos se cuentan por decenas y han sido muchas las personas trasladadas al hospital de la ciudad.

La población saharaui decidió juntarse en los barrios donde son mayoría (Um Tunsi, Errahma, Esalam y el barrio de 64) y los colonos marroquíes aprovecharon este hecho para invadir, saquear y quemar sus casas, tiendas y coches. Estos actos delictivos y violentos, cometidos por los colonos marroquíes, han sido totalmente protegidos y acompañados por la policía marroquí, y supervisados por el Ejército en muchos momentos.

Desde primera hora del día 26, la ciudad permanece bloqueada, la presencia del Ejército es total y ningún saharaui puede salir o entrar a Dajla. Han sido muchos los grupos de saharauis que han pretendido penetrar en la ciudad para apoyar a la resistencia, pero la policía y el Ejército lo ha impedido en todo momento.

Durante la tarde del mismo día, la policía, junto con los colonos, ha disparado armas de fuego al aire, para disolver las revueltas, ha sido en ese momento cuando fuentes saharauis afirman como un policía marroquí ha sido herido por error con el disparo de un compañero, policía que parece haber muerto horas después en el Hospital.

Durante el día 27 el Ejército implantó un toque de queda, hecho que aprovechó la policía marroquí para entrar casa por casa de familias saharauis buscando jóvenes sospechosos de haber participado en las revueltas. Los detenidos se cuentan por decenas y son muchas las fuentes saharauis que afirman que varios de ellos han sido trasladados a la Cárcel Negra de El Aaiún.

Durante los días 28 y 29 el Ejército marroquí ha impedido cualquier movimiento de ambas partes en la calle, el toque de queda se mantiene, al igual que el estado de sitio de la ciudad.

Desde la noche del día 26, el Ministro del Interior marroquí permanece en la ciudad ocupada de Dajla, coordinando las actuaciones de la policía y el Ejército y orquestando las actuaciones de los colonos marroquíes. Desde Rabat se ha informado de que son 7 los fallecidos en los altercados, tres de ellos miembros de las fuerzas del orden, y el resto sin especificar si son marroquíes o saharauis. El Ministro de Interior asegura desde el día 27 que la calma reina de nuevo en la ciudad, pero las imágenes y testimonios que llegan desde el sur del Sahara Occidental muestran una realidad muy distinta.

Antes de ayer, 29 de septiembre, la policía marroquí ha encontrado en la calle a un ciudadano saharaui de 39 años, Najim Sheibetta Mayshan, desaparecido hace dos días, y encontrado abandonado por sus agresores, en estado muy grave, en mitad de la calle. Su aspecto evidencia la violencia extrema a la que ha sido expuesto. En estos momentos se encuentra en estado crítico en el hospital.

 

Lo sucedido en Dajla es una explosión más de la bomba de relojería que gobierna en el Sahara Occidental. Desde el brutal desmantelamiento de Gdeim Izik, la convivencia entre colonos marroquíes y población saharaui nativa es cada vez más insostenible. Tras Gdeim Izik la totalidad del pueblo saharaui ha sufrido en sus propias carnes la mano dura del Régimen marroquí, y es por ello por lo que ha perdido radicalmente el miedo al ocupante. Las agresiones y las torturas, los saqueos y los robos, las violaciones y desapariciones… sufrir toda esta represión les ha hecho no temer nada y convencerse aún más de que no hay otra opción que la Autodeterminación.

Por otro lado, los colonos marroquíes son empoderados por la policía en los momentos de crisis, permitiéndoles el ejercicio de la violencia contra sus vecinos saharauis y la expansión de su odio. Este empoderamiento va acompañado de la obligación de la defensa a ultranza del Rey y la Patria, lo que cada vez radicaliza más las diferencias entre ambos pueblos.

A casi un año del aniversario del brutal desmantelamiento de Gdeim Izik, con todavía 23 presos políticos a espera de juicio militar por su participación en el mismo, con la misión de la MINURSO renovada por una año más y sin contemplar nuevamente la observación de Derechos Humanos, estando casi segura la supervivencia del Acuerdo pesquero entre la UE-Marruecos con todas las pérdidas para Europa y para la solución del conflicto saharaui que eso supone, nos preguntamos, ¿Dónde está la investigación imparcial que solicitó la ONU y el Gobierno español a Marruecos, tras el desmantelamiento de Gdeim Izik?, ¿alguien se ha acordado de pedir explicaciones a Marruecos tras casi un año?. Ayer, Willy Meyer, Eurodiputado de IU, exigió nuevamente a la Unión Europea una investigación imparcial que supervise el cumplimiento de los Derechos Humanos en el Sahara, esta vez, centrado en lo sucedido en Dajla. Nuevamente no se ha dado ningún paso hacia este camino. ¿Qué es lo que tiene que pasar para que las ansias de libertad del pueblo saharaui sean tan reconocidas y aprobadas por Europa y EEUU como las que se suceden en el mundo árabe?, ¿cuántas muertes tienen que darse para que dejen de obviarse las barbaridades que allí comete el Régimen marroquí?, quizá lo único que haga falta es que finalmente se encuentre petróleo en el territorio, así, los ojos mezquinos e hipócritas de Europa y EEUU apoyarán a los saharauis, babeando por el nuevo pozo de dólares.