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Campamento de Gdeim Izik: ¿inicio de la primavera árabe?
Lunes, 30 de Enero de 2012 14:28
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Los saharauis protagonizaron una protesta sin precedentes en 2010

“La actual ola de protestas, en realidad, comenzó en noviembre pasado en el Sáhara Occidental, que está bajo ocupación marroquí”. Son palabras del reconocido profesor y lingüista norteamericano Noam Chomsky. En una entrevista realizada el día 17 de febrero de 2011 para la cadena Democracy Now, Chomsky fijó su atención como punto de partida de las llamadas revueltas árabes en el Campamento de Gdeim Izik.

Desde el día 10 de octubre de 2010, varias decenas de ciudadanos saharauis residentes en los territorios ocupados de Sahara Occidental decidieron establecerse en un campamento a las afueras de la ciudad de El Aaiún. Los saharauis se asentaron en centenares de jaimas (tiendas de campaña) y poco a poco la extensión del campamento fue creciendo hasta albergar, varios días después, a cerca de 20.000 personas, según las propias fuentes saharauis. El objetivo era expresar y visibilizar su rechazo hacia una política marroquí que les negaba sus derechos sociales más básicos, tales como el trabajo, la vivienda o la cobertura sanitaria, entre muchos otros. También se pedía el fin de la explotación de los recursos naturales del territorio ocupado, principalmente la pesca y los fosfatos, ya que no beneficiaba económicamente a la población saharaui.

Tras un mes, en el que el campamento seguía creciendo, las autoridades marroquíes decidieron intervenir y desmantelarlo por la fuerza. Las cifras de muertos y su procedencia oscilaron entonces dependiendo de las fuentes consultadas. Del mismo modo, se produjeron actos de violencia en El Aaiún y las autoridades marroquíes detuvieron a centenares de saharauis que participaron en el campamento.

Sin menciones al Sahara

Desde los medios de comunicación e instituciones de análisis se ha fijado constantemente el inicio de las revueltas árabes o Primavera Árabe en lo ocurrido en Túnez después de que un joven vendedor se quemara a lo bonzo para protestar por sus condiciones económicas y el trato que recibía de la policía. Significativos ejemplos  En ciclos temáticos recientes de conferencias como los de la Casa Árabe o el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), no se ha programado ninguna sesión sobre el acontecimiento en el Sahara Occidental. Tampoco se ve reflejado Gdeim Izik en los especiales informativos desarrollado por RTVE , El Mundo o El País.

Sin embargo, paradójicamente, es complicado encontrar algún analista o experto internacional que refute completamente esta cuestión o que simplemente se la hayan planteado. Así, Latitud194, al consultar a dos de los centros de investigación más importantes del país, el Instituto Elcano y el propio IECAH, recibe la respuesta de que ninguno de sus analistas ha desarrollado teoría al respecto.

Desde el movimiento de apoyo al pueblo saharaui se han reivindicado con fuerza las palabras de Chomsky. Un ejemplo de ello es el texto realizado por José Taboada,  presidente de la Coordinadora Estatal de Solidaridad con el Sahara (CEAS), titulado como “Gdeim Izik, precursor de la Primavera Árabe”, en el que no duda en afirmar que que “dejó sus huellas en la dinámica que llevaría mas tarde  a los pueblos del Norte de África y del Medio Oriente a iniciar este proceso”.

 

 

Para Yolanda Sobero, periodista de TVE y autora del libro Sahara: Memoria y Olvido, hay similitudes y diferencias entre Gdeim Izik y otras reivindicaciones. “Depende de un poco de la perspectiva que se tome. En principio podría parecer que se asemejan, porque el campamento tiene una reivindicación de tipo social y económico”, señala. “El Frente Polisario no estaba en el campamento. Son ciudadanos que viven en una situación tremenda. De lo que se quejaban, sobre todo la gente joven, es que se sienten totalmente discriminados dentro de su tierra”, continúa Sobero.

En una línea parecida se expresa Bernabé López, catedrático de Estudios Arabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid. “El campamento nace de unos jóvenes que protestan y que ven que hay una discriminación entre el autóctono y el que vino en torno a los años 90 para sabotear el referéndum.  Nace de la desesperanza de que no tienen expectativas”, afirma. También corrobora la teoría de que los aspectos más puramente políticos no se incluyeron. “En ningún momento aparece el Polisario ni la reivindicación de la independencia, no se mezclan”, comenta.

Problemas diferentes

De todos modos, ambos especialistas no dudan en apuntar a varios factores a tener en cuenta para establecer un análisis claro del campamento y ciertas diferencias sustanciales. Sobero añade el hecho de que el problema de los saharauis es totalmente diferente al del resto de los países de la región. “En el caso del Sahara no solo se incluye una democratización del sistema sino el derecho a la autodeterminación que en los otros casos no está”, afirma. La presencia de esta reivindicación no fue visible dentro de Gdeim Izik, aunque pueda parecer que está intrínseca en cualquier protesta saharaui..

Para el catedrático sí parece importante resaltar el aspecto del reclamo saharaui sobre el control de los recursos naturales de su territorio, para él uno de los factores claves que inquietaron a las autoridades marroquíes y que llevaron a desmantelar el campamento posteriormente.

En cuanto a las semejanzas respecto al resto de revueltas, Sobero destaca tanto el modo de organización interna como la vocación ciudadana que crea el campamento. Por el contrario, resalta sobremanera lo erróneo que es caer en una identificación plena entre todas las protestas desarrolladas en distintos países. “Cada una es una cosa. Túnez es una cosa, Egipto otra y Libia no sé si calificarla de primavera, porque es un tema muy poco claro y hay elementos que no existen en las otras, como el bombardeo de la OTAN. En Siria hay muchísimos muertos y nadie ha levantado la voz para bombardear”, apunta.

López aporta un factor destacado, y poco resaltado en su momento, sobre la posible influencia en el mundo árabe del campamento de Gdeim Izik. “En cierto modo los acontecimientos se encadenan. El Sahara se cierra a la información exterior. La cadena Al-Jazeera ya había sido prohibida con anterioridad por otra serie de cuestiones y sus corresponsales expulsados”, afirma. Para el catedrático, este intento de censura hizo que la importante televisión le diera una cobertura mayor al campamento saharaui, sobre todo mediante la utilización de vídeos caseros que les llegaban. “Contribuye a crear ese clima de protesta, de en qué medida una acampada puede producir efecto. Y así lo veremos luego en Túnez o Egipto y en otros. Naturalmente, no va tan lejos en su planteamiento como podían haber ido las otras, pero está en el tiempo y en la onda de lanzar la idea de un modelo de protesta”.

 

Falta de investigación

Los efectos que se produjeron en el poder central respecto a Marruecos fueron nulos tras esta protesta, que fue desmantelada en circunstancias poco claras. “Hubo una investigación parlamentaria en Marruecos que no ha servido de nada, entre otras cosas porque no ha ido al fondo del problema. También de un conjunto de organizaciones de DDHH (nota: Amnistía Internacional y Human Rights Watch) que sí señalaron las barbaridades cometidas y la responsabilidad de las autoridades que deciden levantar el campamento”, comenta López. Por su parte, Sobero recuerda la presencia de la ONU, con su misión de paz, la MINURSO, que no tiene competencias para vigilar los derechos humanos. “A la Minurso no la dejaron pasar, solo días después del desmantelamiento. No han querido investigar (…) Por coherencia, debían haber hecho algo y leer un poco la cartilla a las autoridades marroquíes”.

Una de las conclusiones a las que llegamos tras investigar las posibles relaciones entre la Primavera Árabe y el campamento de Gdeim Izik y el hecho de que se obvie y excluya de estos ciclos sean precisamente sus resultados. Si en Túnez, Egipto o Libia se ha derrocado al régimen de gobierno, en el Sahara Occidental se avanzó poco o nada. No olvidemos que, pese a lo indudable de acontecimiento histórico que supuso Gdeim Izik, el pueblo saharaui lleva más de 30 años reivindicando de una u otra forma sus derechos en un conflicto cuya solución se alarga.

Sobre la posible repetición de protestas similares en el territorio, Sobero señala que “está muy complicado, porque Marruecos trataría de impedir cualquier protesta similar”. “Quizás no están para aventuras de realizar otro campamento, pero las protestas seguirán encima de la mesa.”, añade López.

En el caso de los saharauis, acostumbrados a levantar la voz aunque el conflicto se alargue, quizás esta perseverancia histórica les haya apartado de la novedad mediática y social que han supuesto las manifestaciones en otros países.  “La protesta está latente, pero el riesgo que tiene esto es que nadie les haga caso.”, concluye Sobero.

 

Source: Latitud194

Autor: Miguel Muñoz Ortega