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La ONU en el Sahara: una mentira
Jueves, 26 de Abril de 2012 15:30
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La misión de Naciones Unidas en la antigua colonia española no vigila los DDHH

25 de Abril, Miguel Muñoz para latitud194

“Para mí, eso de las Naciones Unidas no existe. No tienen poder en nada.  ¿Para qué se han unido si luego sale un americano y es más que tú. O Francia, que te pone en la bandera libertad, igualdad y fraternidad. ¿Y debajo de la bandera qué hay?  Una mentira”.  Estas palabras me las dirigió hace un par de años un ciudadano saharaui en la ciudad ocupada de Dajla. Un saharaui de más de 50 años, que estudió con españoles en la época colonial, que vio de primera mano cómo todos sus amigos abandonaban el Sahara Occidental, que vio cómo entraban a sus casas y a sus ciudades primero el ejército mauritano y luego el marroquí. Los primeros se retiraron pronto, los segundos llevan ahí más de 30 años.

La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO) se estableció el 29 de abril de 1991 tras el alto fuego pactado entre Marruecos y el Frente Polisario. En su mandato se establecía, aparte de la supervisión del alto al fuego, la supervisión de la liberación de presos políticos y la organización de un referéndum de autodeterminación,  como el propio nombre de la misión indica. Hoy en día, abril de 2012, esta misión prácticamente no ha logrado ninguno de sus objetivos. Quizás el alto el fuego se cumple en el territorio desde un punto de vista estrictamente militar, pero la realidad no es del todo así. Una situación de “ni guerra ni paz”, tal y como afirman muchos saharauis, en la que las autoridades marroquíes siguen cometiendo violaciones de los DDHH, detenciones y discriminación de la población saharaui, Y del referéndum, mejor ni hablamos.

Progresivamente se ha ido renovando el mandato de esta misión. Culminado el proceso de identificación del censo de votantes, rechazado primero por el Frente Polisario y luego por Marruecos,  los cascos azules de la ONU presentes en el Sahara Occidental se han dedicado a simplemente, estar allí. Aparte de las puntual ayuda en el proceso de desminado alrededor del muro construido por Marruecos en pleno desierto, su labor es puramente testimonial. Es la única misión de la ONU en todo el mundo que no tiene competencias para supervisar el respeto a los DD.HH. Esta incapacidad se traduce en que Marruecos puede cometer cualquier tipo de detención arbitraria, allanar casas o agredir a los saharauis en manifestaciones mientras que ellos pasean por las ciudades. En El Aaiún, la capital, puedes ver decenas y decenas de todoterreno aparcados en las puertas de un par de hoteles de 4 y 5 estrellas que prácticamente sólo los alojan a ellos o a algún empresario voraz que viaja a hacer “negocios”.

Durante los acontecimiento ocurridos en Gdeim Izik en noviembre de 2010 todo el mundo vio claramente su incapacidad. Marruecos arrasó y desalojó el campamento pacífico, procediendo después a la búsqueda y detención de los participantes. La MINURSO estaba allí, pero, ¿para qué?. Y así, a lo largo de los últimos 10 años.

El papel de Francia

Pero, ¿cuál es la clave de toda esta situación? El mismo funcionamiento de las Naciones Unidas y el papel de Francia, tal y como apuntaba el saharaui mencionado en el primer párrafo. Continuamente, cuando ha llegado el momento de renovar la misión, el país francés ha vetado en el Consejo de Seguridad de la ONU la inclusión de competencias para supervisar los DDHH. Así volvió a pasar el pasado 24 de abril, en el que se volvió a renovar la misión. El cinismo mayúsuculo se da cuando uno se entera de que hay creado un Grupo de Amigos del Sahara en el que se encuentran España, EE.UU., Rusia y la propia Francia. El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo declaraba ayer que nuestro país apostaba por incluir los DD.HH. en la MINURSO. Parece que García-Margallo no utilizó todo el poder de su dedo amenazante que había utilizado la semana anterior para “aterrorizar” a Argentina. Con “amigos” como estos países, los saharauis no necesitan enemigos.

Pero este año se han producido dos o tres hechos que agravan aún más todo este circo, triste circo, en el que se ha convertido la misión dela ONU en el Sahara. En primer lugar, se filtró hace unos días que Marruecos había puesto trabas y espiado a las fuerzas de la ONU en el Sahara Occidental. Imagínense lo grave que es esto. ¿Qué consecuencias tuvo? Ninguna. El poder de Marruecos y la complicidad no sólo de Francia sino la boquita pequeña en las presiones internacionales de EE.UU. hacen que esta situación no haya tenido ninguna relevancia.

El Parlamento Europeo, tradicionalmente tibio en sus declaraciones contra Marruecos, se lavó un poco la cara hace unas semana aprobando una declaración conjunta en la que solicitaba “la adopción de un mecanismo internacional de vigilancia de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental”, además de pedir la liberación de los presos políticos. Papel mojado una vez más mientras Marruecos es el único país de fuera de Europa que tiene un Estatuto Avanzado con la UE y mecanismos de privilegio.

Resulta insultante desde el punto de vista humanitario que se “haya aplaudido”, como se dice en muchos informes de la ONU, la creación por Marruecos de un organismo que se encargue de vigilar los DD.HH. O sea, que los propios que reciben acusaciones de violar los DD.HH. son los que se encargarán de hacerlos respetar. Como dice un buen amigo mío y luchador incansable de la causa saharaui, esto de las “dos partes” no es otra cosa que equiparar al torturado con el torturador, al invasor con el invadido.

Y así seguirán, en El Aaiún paseándose los casos azules y durmiendo en hoteles de lujo o haciendo fiestas (omitiré algunas “prácticas” de las que he escuchado comentarios a muchos saharauis). Los políticos seguirán firmando declaraciones vacías y cínicas. La ONU seguirá montando sus circos. Marruecos cada vez se sentirá más fuerte en sus posiciones. Y los saharauis, eternos machacados, seguirán intentando sobrevivir y luchar con dignidad.

Miguel Muñoz