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Organízate y lucha
Jueves, 28 de Abril de 2011 11:31
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Cada vez se torna más clara la ruptura que existe entre el gobierno español y el pueblo.

Arrebatarle la soberanía a los Borbones y a los gobernantes que vienen con promesas vacías y se van por la puerta de atrás, títeres todos ellos de Francia y EEUU, impuestos por un sistema que, presumiendo de ser democrático, no es sino la forma perfecta de perpetuarse en el poder, se ha convertido en una tarea ineludible.

Mientras el capitalismo extremo hipoteca nuestro país a potencias extranjeras, como por ejemplo a China, los medios de comunicación de masas se dedican a manipular, a desinformar y a apaciguar a la población, dedicando más tiempo los telediarios a retransmitir sobre deportes y tendencias de moda que a reflejar la realidad del mundo que estamos creando.

La tibia reacción de la población española, que habitualmente se toma el hecho de asistir a una manifestación como un mero paseo carnavalesco encabezado por políticos cómplices, no ayuda a mejorar la situación. Mientras otros pueblos se rebelan, en España el miedo a salirnos del redil, a replantearnos el concepto de bienestar, de perder posiciones dentro del sistema, nos ha convertido en una población sumisa y conformista.

¿Es posible una revolución en estas condiciones?

Nuestro gobierno continúa vendiendo armas y apoyando a regímenes autoritarios y belicistas como Marruecos e Israel, expoliando los recursos naturales de países invadidos como el Sáhara Occidental, Irak y Afganistán, mientras la inmigración provocada por éstas y otras políticas imperialistas se agolpa en nuestras fronteras. La reacción mayoritaria de la población española es de indiferencia. Los que deciden actuar, lo hacen en forma de ayuda humanitaria, difusión de la información, concienciación de la población y activismo pacífico en defensa de los derechos humanos. ¿Es esto suficiente? Está claro que nadie puede responder afirmativamente a esta pregunta. Entonces, ¿hemos perdido la batalla? ¿Qué es lo que tenemos que hacer si realmente queremos que nuestros gobiernos dejen de apoyar a dictadores y genocidas?

Y lo más importante, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguirlo?

¿Es necesaria una revolución en estas condiciones?

El gobierno español, participando de esta forma de imperialismo, impide la emancipación de los pueblos oprimidos, beneficiándose a través de acuerdos comerciales con los opresores, que no podrían ejercer su brutal feudalismo de no ser por el apoyo brindado por las potencias occidentales.

Marruecos no podría continuar sojuzgando al pueblo saharaui si el gobierno español se opusiera. El pueblo español está claramente a favor de su independencia. Entonces, ¿por qué el gobierno no? Lo han expresado claramente. Priman los intereses económicos y geoestratégicos con Marruecos por encima de la voluntad del pueblo español.  Es decir, que la inmigración, el terrorismo, el tráfico de drogas y el comercio es utilizado por Marruecos para impedir a España posicionarse en contra de la ocupación del Sáhara Occidental. O mejor dicho, que gracias a este acuerdo entre ambos países, Marruecos no deja pasar ni una bellota, ni un marroquí, ni un terrorista por el estrecho sin el consentimiento de España. Gracias a eso, en este país es imposible conseguir costo, encontrarte con un marroquí sin papeles y nunca nos hemos tenido que preocupar de que una banda de psicópatas magrebíes maten a doscientas personas en un tren. Y no sólo eso, sino que además podemos tener cien pesqueros faenando diariamente en la costa de El Aaiún, pero no hay problema porque si te fijas atentamente en la etiqueta en el súper verás que por arte de magia resulta que viene de Agadir, así que ya no hay dilema moral con el hecho de expoliar una colonia en detrimento de la población nativa. Y no nos podemos olvidar de lo mejor de todo, cualquier españolito aventurero puede ir a Chefchaouen a ponerse ciego sin miedo a tener problemas con las autoridades, o ir a Marrakech y pillar cacho en las típicas discotecas para blancos, muy arraigadas en la cultura local.

Mientras tanto, Mohammed VI, que, a diferencia de nuestro monarca, tal vez sea holgazán pero desde luego nada simpático, alenta a las masas con discursos incendiarios para “recuperar” las ciudades “ocupadas” de Ceuta y Melilla, que sólo son españolas desde hace quinientos años, utilizando la misma táctica que empleó su padre para invadir el Sáhara Occidental, es decir, utilizando como escudo a una turba de colonos fanáticos ultranacionalistas dispuestos a desafiar al mundo entero con tal de complacer a su rey, y con la esperanza de que, al obedecerle, conseguirían alguna miserable prebenda, despreciando, como sólo lo hacen las personas desprovistas de humanidad, el sufrimiento atroz ocasionado a la población nativa.

Para acabar con el apoyo que el gobierno y las empresas españolas conceden a estos criminales, debemos trasladarles este sufrimiento. Debemos hacerles ver que, de una manera o de otra, sus actos no quedarán impunes. Debemos sabotear su actividad, porque sin ellos, Marruecos no tendría carta blanca para masacrar al pueblo saharaui. Debemos obligar al gobierno a entender que es el pueblo el que decide, el que tiene la soberanía, por encima de cualquier otro interés. Debemos hacerles ver que estamos dispuestos a llegar hasta el final. España no se vende, y menos a costa de machacar a un pueblo hermano. Todos sabemos quiénes son los responsables de esta situación. Ahora toca actuar.

¡Organízate y lucha!

 

 

Ibn Marwán