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29 de Septiembre
Viernes, 30 de Septiembre de 2011 09:15
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Así como ayer, abro el correo y encuentro nuevas fotos de lo que está ocurriendo en la ciudad de Dajla. Estas me trasladan a El Aaiún, en noviembre del año pasado cuando asaltaron el campamento de Gdeim Izik. Las “fuerzas de seguridad” de Marruecos (habría que cambiar este nombre, porque no dan seguridad de ningún tipo) así que mejor las “fuerzas de represión” totalmente equipadas a nivel de protección: cascos, porras, armas y escudos intentan arrasar con todo aquel que sea saharaui.

Estos, por su parte, utilizan piedras y con suerte, algún cóctel molotov que les permite ganar un poco de tiempo antes de ser apaleados, detenidos y nuevamente apaleados.

Encuentro una noticia en un periódico de tirada nacional, Público, en la que comenta que las tensiones en el Sahara se agravaron desde el desalojo de Gdeim Izik. Estoy de acuerdo. Gdeim Izik fue una esperanza para el pueblo saharaui. Ellos pueden, claro que pueden gestionarse solos sin que España, Marruecos u otro país les de lecciones de ningún tipo. Gdeim Izik fue una prueba que demostró a todos los saharauis del territorio ocupado que con el miedo a Marruecos la situación se mantendrá exactamente igual. Sin embargo, recibir palos duele y Marruecos tiene la mano muy ligera, pero de vez en cuando se le da un cachetón y se le demuestra que los saharauis no se van a doblegar y menos tras 36 años de lucha.

La situación en Dajla, parece que se calma, no porque los saharauis hayan decidido dejar de luchar, sino porque la presencia policial y militar va en aumento. Recordar también que a estos cuerpos se les une los “colonos” (marroquíes que viven en el territorio saharaui).

Quizás Dajla se relaje durante algún tiempo, pero estos enfrentamientos se volverán a repetir en Dajla, en El Aaiún así como en otras ciudades de los territorios ocupados.

 

LaSuso